dijous, de març 05, 2009

Casa de muñecas

Madre compró un juguete nuevo: TX105, de esos que imprimen-copian-escanean y te pasean al perro mientras te cocinan un lomo a la strogonoff.
Y como quería ver qué onda, agarré lo primero que vi y ¡zas! al escáner

dimecres, de març 04, 2009

Siempre que llovió, paró

Ojalá no fuera cierto...

Ayer estaba tan nublado, yo estaba tan relajada, la introducción de ese libro era tan aburrida, que me dormí una siesta de tres horas, abrazada a mi gatita. De más está decir que me desperté sin saber dónde estaba y pensando que era el día siguiente al mediodía, más o menos.

dilluns, de març 02, 2009

No puedes seguir inventando que el mundo sea otra cosa y volar como mariposa

Una atmósfera soporífera envuelve a mi casa. Todos duermen. TODOS.
Perlita en la silla, tan dormidita, tan gordita, dan ganas de darle besitos en su pancita gris, sin despertarla, pero todos sabemos que es imposible. Se enojaría, mordería, haría sus ruiditos de boca cerrada, se lavaría la panza y seguiría durmiendo.
Iara en el piso, nunca dormida del todo, enrollada en sí misma, atenta a cualquiera de mis movimientos, por si llego a dejar al ambiente. Me seguiría, claro.
Morena, fuera de mi vista. En algún momento de mi eterna distracción, se habrá ido a dormir a mi cama. En cuanto entre a mi habitación, me mirará con cara de culpa, con cara de yo-no-fui, con cara de atrapada in fraganti, con cara de miedo. Con cara de perdón, ¿me dejás?
Leticia, también en mi cama. Pero sin culpa, con la seguridad y la certeza de que la cama es suya y me la presta a la noche.
Miyuni, en mi habitación, seguro, también. Pero en el piso, arriba de algo tirado, preferentemente papel, cartón, diario. Dormidito en toda su gordura, también dan ganas de darle besos en la panzota. Pero muerde fuerte.